| La variedad de las opciones turísticas
Pocos países ofrecen tamaña cantidad,
calidad y variedad de opciones turísticas como
el Brasil. Con sus dimensiones continentales –más
de 8,5 millones de km2-, el país es el quinto
del mundo en área y ocupa casi la mitad de América
del Sur. De norte a sur y de este a oeste, sus distancias
–cerca de 4,3 mil kilómetros en los dos
casos- abrigan ecosistemas tan contrastantes como la
Selva Amazónica y el Litoral Atlántico,
con sus bosques increíblemente tupidos, el Cerrado
y Caatinga, con sus árboles tortuosos y paisaje
que cambia radicalmente de acuerdo con la estación
del año y el Pantanal, con sus planicies que
se llenan de agua en el período de las crecidas
y dan origen a una riquísima cadena de reproducción
animal.

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Cortado al norte por el Ecuador y al sudeste por el
Trópico de Capricornio, el Brasil posee casi
toda su área localizada en zona intertropical
y de baja altitud, donde predominan temperaturas con
promedios superiores a los 20º C. Para el turista,
esto significa la posibilidad de disfrutar durante todo
el año de una de las centenas de playas que se
encuentran a lo largo de los 7,4 mil kilómetros
de privilegiada costa, con regímenes de vientos
ideales para navegar y opciones para todos los gustos:
playas calmas y de arenas blancas, playas de mar fuerte
e ideales para surfistas, playas urbanas y de gran concurrencia
o playas semi-salvajes, donde muy pocos han estado.
Todas las playas en el Brasil son públicas.
Dividido en cinco regiones geográficas –Norte,
Nordeste, Centro-Oeste, Sur y Sudeste-, el país
ofrece en cada una opciones turísticas muy diferenciadas.
Aunque todas tengan una marca en común, que es
la belleza natural del país, en cada una hay
una característica –algo que habla con
más fuerza- que hace que descubrir el Brasil
sea una aventura que recorre desde ríos, valles
y montañas de rara belleza hasta un pasado colonial
y una historia que se inicia en el siglo XVI. |